Subastas El blog de Ángel Ruiz Cediel A mi aire

23 de marzo de 2017, por Ángel Ruiz Cediel

Subastas



Siempre hubo oportunistas y carroñeros, cazadores de gangas y corsarios de lo ajeno, quiénes se sortean las túnicas de los crucificados y quiénes acumulan haberes con la miseria de sus prójimos. Cosa del mundo y de la naturaleza humana, sin duda, que suma y compendia en su estructura a todas las demás especies. Los diarios de compraventa e Internet están atravesados por mil aullidos desesperados entintados por el pánico: «Vendo hogar que se derrumba», «Vendo moto de un hijo muerto», «Cambio riñón por alimentos», «Alquilo cuerpo para uso esporádico». La amargura se desborda por los márgenes, urgente chorrea entrepáginas con eco de mil lamentos: «Es la vida que me pudo, es la suerte siempre adversa, es la desgracia de la incertidumbre de creer que era libre..., es la inútil fe del consumo que me lió en su maraña...»

A la puerta de los juzgados, en las salas de subasta o al otro lado de las pantallas, las mafias juegan a los dados mientras la funcionarial justicia pasiva mira distraída hacia otro lado: la liturgia del fracaso propicia la tenebrosa misa del dinero. Sentenciados a golpe de martillo (jueces y subasteros firmemente los sujetan) tras el ofertorio engullirán la carne y la sangre del ajusticiado en unas hostias tintas de amargura. Buena leña se recoge del árbol cuando ha caído, y con ella se caldearán las heladas almas del bestiario.

Pasear por esos diarios o esas páginas de Internet es un viaje a la catástrofe, una excursión a la tristeza. Son ventanas a la desgracia que impávidamente nos asuela desde la rutina; son paisajes ordinarios de una sociedad construida y cimentada en los haberes. No todos reímos el mismo día ni se nos saltan las lágrimas a la misma hora; nuestra indiferencia de hoy será la apatía que nos cerque mañana, y el mañana es una bestia paciente que siempre alcanza su presa. Hoy estamos a salvo, pero nos ha puesto sitio el lamento, nos rodea la desdicha, nos pretende el infortunio, la calamidad alquiló la casa de al lado. Nadie estará a salvo por siempre, y, entonces, ni los amigos o los parientes soportarán la adversidad a pie firme mucho tiempo. La solidaridad tiene un esqueleto efímero que por breve lapso soporta la catástrofe y una carne evanescente que gasifica la nobleza: «Mala suerte, ánimo», «Lo lamento, chico, hoy no puedo», «No está, ha salido». La amistad y el cariño, hoy, sólo es convergente al éxito o la fortuna. La desgracia tiene vocación eremita, voraz sólo carne adentro. «Vendo niño para lo que quieran», «Alquilo alma en buen estado». Sólo lo que pesa, vale; sólo lo que mide, cuenta; sólo lo que se puede transmutar en dinero, sirve. Así es la sociedad que hemos andamiado: unos venden riquezas de saldo y otros compran pecios de sueños naufragados. Las fortunas son tan grandes cuantas miserias y tristezas han acopiado.

Pasear por estas páginas, ya digo, es sumergirse en lo patético, es darse un baño de ignominia, es navegar en lo abyecto; pero no nos sobrecoge, quién sabe si porque olvidamos que hace tiempo también subastamos nuestros credos, quizás por baldíos o por falta de uso, o porque nos vimos forzados por el fracaso a cambiarlos por un poco de reconocimiento. Tal vez, sí, los vendimos, o nos los expropiaron o la supervivencia nos obligó a desprendernos de ellos, como liquidamos nuestra Fe y renunciamos a Dios, o como quebramos nuestra ideología en el canto de una urna amañada. Nos fuimos desnudando al mismo ritmo que nos vestíamos de patrimonio, coches, casas, televisores..., y nuestra emoción la condensamos en videos, nuestras esperanzas las enlatamos, nuestros anhelos los revestimos de carne o los invertimos en la bolsa. Todo, todo lo fuimos transformando en réditos, intereses, atrezos..., y dejamos la criatura que éramos corita y sola, sin más recurso que subastar lo que ya no servía. Tal vez también la vendimos, o nos la expropiaron o la alquilamos a otra fe más de la tierra, más de mundo y su concierto, más del placer y el dinero. Tal vez sea ella la que no reconocemos en esos anuncios que urgentemente imploran, la que se ofrece como ganga, la que salda sus haberes en subastas a la baja.

«Oportunidad: vendo mi alma, buen estado, ideología sin estrenar, credo de sólo palabras, exenta de utopías y capaz de albergar cualquier dios o a ninguno..., o la cambio por supervivencia mínima, vacío confortable o nada más que un pasar sin quebrantos.» Los quioscos de prensa tienen un tinte macabro, una pornografía de almas desnudas que buscan comerciantes de la carne que las disfrute; Internet, tiene un bemol de indecencia sin clasificar, aplaudido por los cibernautas que anhelan llenar con lo ajeno el vacío que les conforma. En todas partes hay anuncios como esquelas, encíclicas urbi et orbi de almas en quiebra. A la puerta de los juzgados los desolladores y los corsarios esperan a sus víctimas; ya no se esconden en callejones oscuros ni acechan en descampados con navajas o pistolas: a quien la desgracia le señala, la justicia le vacía los bolsillos y les reúne en las salas todos los haberes de sus víctimas. Las sombras ya no son un parapeto al hurto o el latrocinio; hoy se celebra con toda la liturgia: con sotanas y birretas, con testigos, con taquígrafos y lámparas. Las lágrimas no sirven, ni las fes, ni los credos: Dios mismo no es más que una ilusión para levantar los ojos al cielo cuando nos alcanza la catástrofe, un último recurso a nuestra tibieza.

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Videos de mis novelas







Sinopsis: En la noche de los tiempos, según el Libro de Enoc, los Hijos de los Dioses, las Veinte Dinastías de los Vigilantes, viendo que las Hijas de los Hombres eran hermosas, las desearon para sí y se conjuraron para desobedecer a Dios y descender sobre la Tierra con el fin de tomarlas y hacerlas hijos. Por esta rebelión contra los designios Divinos y esta interferencia en la Creación, Dios castigó a aquellas Veinte Dinastías con el Infierno e hizo que las milicias divinas los expulsaran del Cielo para siempre. Y así lo hicieron con todos... menos con uno, Abaddona, el único diablo arrepentido porque comprendió el mal que había hecho y le suplicó perdón a Dios. Y Dios le perdonó, le devolvió su rango de trono y le permitió que regresara al Cielo; pero Abaddona no quiso hacerlo..., al menos hasta que devolviera a los hombres al estado de pureza del que les había privado, porque a causa de aquel acto, tal y como reza el Libro de Enoc en el capítulo 8:2, «Desde entonces creció mucho la impiedad, porque ellos (los hombres) tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas.»




Sinopsis¿Y si Apolyon, el Rey del Abismo que se menciona en Apocalipsis 9:11, no fuera un demonio, tal y como sugieren algunos exegetas, o el mismísimo Jesucristo, como suponen otros?... ¿Y si Nibiru, el mítico planeta del que afirmaban los sumerios que procedían los dioses que nos crearon, realmente existiera?... De ser así, Apolyon bien podría ser un meteorito o un escombro espacial que acompañara a ese errante sistema planetario que nos vista cíclicamente, y el cual podría estar en rumbo de colisión con la Tierra en su próximo acercamiento. En Tal caso, todo lo referido en ese capítulo 9 del Apocalipsis tendría un sentido prácticamente literal.



Sinopsis: Los seres humanos, por razones no comprendidas por la Ciencia, no pueden reproducirse. Un Mal que únicamente afecta a los humanos. En Lubitana, un pueblo próximo a Madrid, ha coincido este hecho con la llegada de un misterioso personaje, don Gilgamesh, a quien algunos le responsabilizan de ser el causante del Mal. Un hombre misterioso y con enorme poder que se ha librado de la cárcel cuando se le acusaron de haber perpetrado dos asesinatos el mismo día fue violada la Niña Sara, la hija autista de los Montoro. Una mujer que, a pesar de su condición, establece con don Gilgamesh una peculiar relación afectiva, y que, el mismo día que da a luz a su hija, la Pequeña Eva, fruto de aquella violación, muere, desatándose ese mismo día el Mal que impedirá que los hombres puedan perpetuarse y cuyo tiempo restante podrá ser medido ya por la edad de la recién nacida. Un historia no violenta, ni siquiera escatológica, que muestra cómo la sociedad se va contrayendo sobre sí misma a medida que la población se extingue, hasta que finalmente no quedan sino algunos seres que más tienen de homínidos salvajes que de humanos tal y como los conocemos, además de don Gilgamesh y la Pequeña Eva, para quien este parece tener previsto un destino primordial. Una historia en la que don Gilgamesh no envejece, quién sabe si porque él mismo no es un hombre.

Puedes pagar con cualquier tarjeta.



Sinopsis:
"Sangre azul (El Club)" es la novela conspiranoica por antonomasia. Una novela invaluable porque no narra cómo cierta élite nos maneja y controla, esquematizando las etapas que va cubriendo en la Historia y, lo que es más significativo, las que quedan por cubrir y con qué contenidos, que es decir qué nos espera y cuándo. Una novela que, usando la realidad incuestionable de los titulares de prensa y otros medios, y conduciéndonos de la mano de un prominente personaje de ficción (o quizás no tanto), conduce al lector por nuestro tiempo, permitiendo que él mismo compruebe cómo los sucesos que consideraba casuales o fruto del azar, han sido elaborados y puestos en escena por una inteligencia superior. La mayor de las conspiraciones, al descubierto.





Sinopsis: Salvador Montoro ha perdido al único ser que le quedaba vivo, su madre. Sin embargo, Fausta, cuñada del padre de Salvador, consigue que el patriarca de los Montoro le acoja en su casa, a pesar de que no le considera sino un bastardo. Aunque con un inicio de su relación muy negativo, el tiempo y la convivencia lograrán que se establezca entre el abuelo y el nieto un vínculo que derivará en un afecto sólido y entrañable que se extenderá ya por siempre. Ya como Montoro de pleno derecho, deberá el futuro patriarca de la casta, Salvador, demostrar su condición de germen de Dios o de semilla del diablo, así como los demás Montoro lo hicieron a lo largo de la Historia, y tendrá su oportunidad de hacerlo siendo aún muy joven, porque estalla la Guerra Civil y él, como toda su quinta, es movilizado, cayéndole en suerte, ya al final de la conflagración, el deber de conducir a una caravana de niños desde Madrid hasta Valencia, ya que la derrota final está próxima y nada queda que hacer por evitarla, salvo impedir que sucumban aquellos que en su bando consideran los más puros: los niños.
El amor y el odio, la paz y la guerra, y la fidelidad y la traición se dan cita en esta obra memorable, enfrentándose los personajes con su propia nauraleza a fin de demostrar su condición. Varias decenas de miles de lectores han hecho de esta novela todo un clásico de la literatura española contemporánea, ensalzándola como una de las obas más intensas y completas que se han escrito en la modernidad. Una novela verdaderamente intensa, rica, de una plástica exquisita y de una profundidad literaria que hará imposible que no te sientas identificado con los personajes, los escenarios y las emociones que en ella se explayan.





Sinopsis: "Dimensiones I", es una recopilación de mis cuentos y narraciones breves más heterogéneos. Diecisiete relatos que harán las delicias de los lectores, como así ha sucedido con los más de 25000 que ya han disfrutado de ellos. Una obra breve de contenido muy intenso, lleno de espacios sorprendentes y de personajes memorables que deambulan por el orden de lo mágico..., o quizás no tanto. Reflexiones, al fin y al cabo, sobre la naturaleza humana, que tienen varios niveles de lectura: el lineal, que refieren las propias historias; el existencial, que se adentra en la condición personal de cada quien; y el asombroso, que es el que se deja traslucir como realidad paralela, pero no por ello menos cierta que la propia de los personajes... y de los lectores.

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Sinopsis: ¿Y si el terrorisno no fuera una lucha armada que persigue unos fines políticos o sociales muy concretos, sino un negocio de ciertas élites?... ¿Y si el terrorismo fuera, además, una herramienta de los Estados para controlar a la población a través del pánico?... "Lemniscata", es la novela que trata este espinoso asunto, y lo hace, como han dicho algunos críticos sobre ella, con una exquisita literatura que consigue una imposible aleación de seda y acero.



Rhinoslider 1.05