Los relojeros El blog de Ángel Ruiz Cediel A mi aire

24 de abril de 2015, por Ángel Ruiz Cediel

Crónicas de ayer para mañana I
Los relojeros



«El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.»
Apocalipsis 9:1

«Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.»
Apocalipsis 9:11



No creen en ningún Dios, pero ensalzan la religión de estos contra la de aquellos y la de aquellos contra la de estos; no buscan el nacionalismo, pero lo promueven con grandes titulares que se aferran a páginas históricas que desentierran muchos fantasmas y abren demasiadas llagas; no buscan la libertad, pero alientan independencias, atizando la fiebre a un propio destino que no existe, sino para algunos exaltados que creen poder alzarse con el pan y la limosna y pasar a la Historia de su nuevo país.

No han creado ningún medio de difusión: les ha bastado con comprar la voluntad de sus propietarios y de los periodistas más destacados, los que mueven la opinión pública; ni establecido ninguna editorial: ha sido suficiente con subvencionar a la que más les ha interesado para promover a los autores que les convenían y el tipo de literatura que pretendían masificar. Con tan poco han sido capaces de polarizar la sociedad, dividiéndola. Para que el reloj funcione, basta con darle cuerda.

Un ultramoderno helicóptero silencioso pintado de negro, sin matrícula ni identificativos, desciende con el sordo estridor de la infinitud de alas de una plaga de langostas y toma tierra en el llano que se abre frente a la casa rural. Varios hombres armados bajan de él tan pronto toca el suelo y se despliegan en torno a la casa, en un movimiento que parece muy estudiado. Por sus uniformes, parecen miembros paramilitares de la Ustaše croata. Rodean la casa y, tras ponerse mascarillas antigás y lanzar un par de bombas lacrimógenas por algunas ventanas, irrumpen desde varios puntos disparando contra todo. Algunos de los soldados suben apresuradamente las escaleras dando gritos y, sin dejar de vocear mil órdenes y amenazas, sacan a rastras a todos los habitantes al exterior y los hacen arrodillarse en el patio delantero. Se trata de una familia numerosa muy prestigiosa y respetada en toda la zona, aunque no se le conocen actividades políticas.

Dos de los militares toman a un par de mujeres jóvenes, una de ellas casi una niña, y las violan con innecesaria brutalidad allí mismo, ante los demás miembros de su familia. Los soldados que no participan en la barbarie ríen aparatosamente, mientras los niños lloran y uno de los hombres, tratando desesperadamente de evitar el sufrimiento de las suyas, se pone en pie. Uno de los soldados que los custodian le da muerte con mecánica frialdad y sin dejar de reírse, disparándole a la cabeza. Parece que la indigna tropa disfruta, entretanto los detenidos no comprenden qué está pasando, qué ciego Dios ha abierto de par en par las puertas del infierno y ha permitido que escaparan estos diablos.

Gritos y risas se alean en desafinado concierto hasta casi el alba, mezclándose el semen y las lágrimas en sucesivas violaciones. Todos los soldados han ido cometiendo la misma atrocidad por riguroso turno. Cuando aún vistiéndose el último de ellos regresa con sus camaradas, ya todos satisfechos de su animalidad, quien les comanda mira su reloj, saca de su bolsillo un jirón de hombrera con las insignias de la Ustaše, se lo alarga al anciano que parece el patriarca de la familia, y cuando lo ha tomado en su mano temblorosa, le dispara en la frente. Al instante, todos los demás soldados abren fuego contra sus prisioneros hasta agotar la munición de sus armas. Ponen nuevos cargadores, y los descargan de nuevo en las víctimas, ya todas ellas cadáveres. La nota de salvajismo parece fundamental en su concierto, acaso el objetivo último de su misión. Luego se dirigen al establo, y disparan también a los animales. Ningún ser vivo puede quedar como testigo.

Terminada la faena, varios hombres arrojan algunas granadas incendiarias por las ventanas de la casa y, mientras el crepitar de las llamas se impone al rumor de alas de langostas del rotor del helicóptero que se ha puesto en marcha, tan silenciosamente como ha llegado suben a él y parten. Sobre el suelo queda una docena de cadáveres a los que difícilmente se pueden identificar y la monumental columna de humo que se enrosca en las turbulencias de las palas del rotor.

El silencio es absoluto, y ni los pájaros cantan. Solamente unas horas después se quiebra esta paz de cementerio. El viejo lechero que cada día hace esta ruta recogiendo el fruto del primer ordeño, ha llegado a toda prisa alertado por la humareda, se ha encontrado con el macabro linchamiento y ha corrido tanto como le han dado de sí sus ancianas piernas hasta el pueblo próximo para dar la voz de alarma.

Muchos han subido hasta la granja corriendo o en caballos. Entre ellos hay casi a partes iguales vecinos y parientes, y todos aúllan de dolor, no sabiendo por dónde comenzar a recoger los cuerpos para que no se les desmoronen entre las manos. Los asesinos no han respetado a nadie, ni al pequeño Shalibor, quien apenas si contaba con dos años de vida, ni a los ancianos, y queda claro qué han hecho con las dos mujeres más jóvenes de la familia. La crueldad que han mostrado los criminales es a todas luces excesiva, nadie entiende por qué.

Sin embargo, todos callan cuando entra en el patio el joven y arrogante Željko. Escoltado por sus inseparables amigos Mlajo y Slavko, se dirige hacia los cadáveres, hinca rodilla en tierra y les mira detenidamente. Esa mujer es su esposa, y ese niño, Shalibor, su hijo. Él debería haber estado con ellos, pero se encontraba en el pueblo con sus amigos, organizando a los hombres más jóvenes para defenderse de la violencia que la mayoría croata está ejerciendo contra la minoría serbia de Krajina.

Baja la cabeza, y después de un momento en el que intenta sin éxito contener las lágrimas, ruge como un tigre mientras estrecha contra sí el desgajado cuerpo de su joven esposa. Ya comprende que ha sido violada, y supone por quién. Mientras piensa en esto, ve el jirón de tela que asoma en el puño del cadáver de su padre, tiende con mimo el cuerpo de su mujer en el suelo, abre la mano del anciano y, al poner ante sus ojos llorosos la hombrera con las insignias de la Ustaše, la identifica enseguida.

Puesto en pie, gritando como un poseso, blande la prueba que identifica a los asesinos y exige un pacto de venganza que enseguida todos corean. «Cien por cada uno, sin piedad», se juramentan. La paz se ha alejado definitivamente. Los muertos no podrán descansar mientras no sean vengados, y los rictus de horror de sus rostros de muñecos rotos se han marcado para siempre en las almas de todos los presentes.

Un ultramoderno helicóptero silencioso pintado de negro, sin matrícula ni identificativos, desciende con el sordo estridor de la infinitud de alas de una plaga de langostas y toma tierra en el llano que se abre frente a la casa rural. Varios hombres armados bajan de él tan pronto toca el suelo y se despliegan en torno a la casa, en un movimiento que parece muy estudiado. Por sus uniformes parecen paramilitares miembros de los Tigres de Arkan. Rodean la casa y, tras ponerse mascarillas antigás y lanzar un par de bombas lacrimógenas por algunas ventanas, irrumpen desde varios puntos disparando contra todo. Algunos de los uniformados suben las escaleras y, entre gritos y consignas imperiosas, sacan a rastras a todos los habitantes fuera y los hacen arrodillarse en el patio delantero. Se trata de una familia numerosa muy prestigiosa y respetada en toda la zona, aunque no se le conocen actividades políticas.

Sorbo a sorbo, los tigres beben el licor de la venganza, multiplicando el dolor y la saña. La historia se repite, ahora con la familia del comandante croata Ante Klovina, a quien le saben responsable del cruel asesinato de la familia de Željko y el mismo que relanzó el grito de exterminio contra los chetniks que propició la masacre de los serbios.

El viento llega gélido desde Gog. El invierno ya es inminente. Huele a nieve fresca, pero tiene un regusto a sangre y a odio que amarga. El reloj ya camina solo. Por delante le quedan incontables horas negras, hostias tintas de muerte que devorarán los Tigres, los Beli Orlovi, los demonios liberados de todos los infiernos.

En Zagreb, algunos se reúnen en torno a una mesa atestada de vasos y botellas de licor. Ríen. Son los relojeros. Hoy no trabajan, sino que celebran su éxito; pero será por poco tiempo, el justo de recuperar el aliento, porque ya les han llegado instrucciones para poner en marcha otros relojes cargados de horas negras.

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Sinopsis: En la noche de los tiempos, según el Libro de Enoc, los Hijos de los Dioses, las Veinte Dinastías de los Vigilantes, viendo que las Hijas de los Hombres eran hermosas, las desearon para sí y se conjuraron para desobedecer a Dios y descender sobre la Tierra con el fin de tomarlas y hacerlas hijos. Por esta rebelión contra los designios Divinos y esta interferencia en la Creación, Dios castigó a aquellas Veinte Dinastías con el Infierno e hizo que las milicias divinas los expulsaran del Cielo para siempre. Y así lo hicieron con todos... menos con uno, Abaddona, el único diablo arrepentido porque comprendió el mal que había hecho y le suplicó perdón a Dios. Y Dios le perdonó, le devolvió su rango de trono y le permitió que regresara al Cielo; pero Abaddona no quiso hacerlo..., al menos hasta que devolviera a los hombres al estado de pureza del que les había privado, porque a causa de aquel acto, tal y como reza el Libro de Enoc en el capítulo 8:2, «Desde entonces creció mucho la impiedad, porque ellos (los hombres) tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas.»




Sinopsis¿Y si Apolyon, el Rey del Abismo que se menciona en Apocalipsis 9:11, no fuera un demonio, tal y como sugieren algunos exegetas, o el mismísimo Jesucristo, como suponen otros?... ¿Y si Nibiru, el mítico planeta del que afirmaban los sumerios que procedían los dioses que nos crearon, realmente existiera?... De ser así, Apolyon bien podría ser un meteorito o un escombro espacial que acompañara a ese errante sistema planetario que nos vista cíclicamente, y el cual podría estar en rumbo de colisión con la Tierra en su próximo acercamiento. En Tal caso, todo lo referido en ese capítulo 9 del Apocalipsis tendría un sentido prácticamente literal.



Sinopsis: Los seres humanos, por razones no comprendidas por la Ciencia, no pueden reproducirse. Un Mal que únicamente afecta a los humanos. En Lubitana, un pueblo próximo a Madrid, ha coincido este hecho con la llegada de un misterioso personaje, don Gilgamesh, a quien algunos le responsabilizan de ser el causante del Mal. Un hombre misterioso y con enorme poder que se ha librado de la cárcel cuando se le acusaron de haber perpetrado dos asesinatos el mismo día fue violada la Niña Sara, la hija autista de los Montoro. Una mujer que, a pesar de su condición, establece con don Gilgamesh una peculiar relación afectiva, y que, el mismo día que da a luz a su hija, la Pequeña Eva, fruto de aquella violación, muere, desatándose ese mismo día el Mal que impedirá que los hombres puedan perpetuarse y cuyo tiempo restante podrá ser medido ya por la edad de la recién nacida. Un historia no violenta, ni siquiera escatológica, que muestra cómo la sociedad se va contrayendo sobre sí misma a medida que la población se extingue, hasta que finalmente no quedan sino algunos seres que más tienen de homínidos salvajes que de humanos tal y como los conocemos, además de don Gilgamesh y la Pequeña Eva, para quien este parece tener previsto un destino primordial. Una historia en la que don Gilgamesh no envejece, quién sabe si porque él mismo no es un hombre.

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Sinopsis:
"Sangre azul (El Club)" es la novela conspiranoica por antonomasia. Una novela invaluable porque no narra cómo cierta élite nos maneja y controla, esquematizando las etapas que va cubriendo en la Historia y, lo que es más significativo, las que quedan por cubrir y con qué contenidos, que es decir qué nos espera y cuándo. Una novela que, usando la realidad incuestionable de los titulares de prensa y otros medios, y conduciéndonos de la mano de un prominente personaje de ficción (o quizás no tanto), conduce al lector por nuestro tiempo, permitiendo que él mismo compruebe cómo los sucesos que consideraba casuales o fruto del azar, han sido elaborados y puestos en escena por una inteligencia superior. La mayor de las conspiraciones, al descubierto.





Sinopsis: Salvador Montoro ha perdido al único ser que le quedaba vivo, su madre. Sin embargo, Fausta, cuñada del padre de Salvador, consigue que el patriarca de los Montoro le acoja en su casa, a pesar de que no le considera sino un bastardo. Aunque con un inicio de su relación muy negativo, el tiempo y la convivencia lograrán que se establezca entre el abuelo y el nieto un vínculo que derivará en un afecto sólido y entrañable que se extenderá ya por siempre. Ya como Montoro de pleno derecho, deberá el futuro patriarca de la casta, Salvador, demostrar su condición de germen de Dios o de semilla del diablo, así como los demás Montoro lo hicieron a lo largo de la Historia, y tendrá su oportunidad de hacerlo siendo aún muy joven, porque estalla la Guerra Civil y él, como toda su quinta, es movilizado, cayéndole en suerte, ya al final de la conflagración, el deber de conducir a una caravana de niños desde Madrid hasta Valencia, ya que la derrota final está próxima y nada queda que hacer por evitarla, salvo impedir que sucumban aquellos que en su bando consideran los más puros: los niños.
El amor y el odio, la paz y la guerra, y la fidelidad y la traición se dan cita en esta obra memorable, enfrentándose los personajes con su propia nauraleza a fin de demostrar su condición. Varias decenas de miles de lectores han hecho de esta novela todo un clásico de la literatura española contemporánea, ensalzándola como una de las obas más intensas y completas que se han escrito en la modernidad. Una novela verdaderamente intensa, rica, de una plástica exquisita y de una profundidad literaria que hará imposible que no te sientas identificado con los personajes, los escenarios y las emociones que en ella se explayan.





Sinopsis: "Dimensiones I", es una recopilación de mis cuentos y narraciones breves más heterogéneos. Diecisiete relatos que harán las delicias de los lectores, como así ha sucedido con los más de 25000 que ya han disfrutado de ellos. Una obra breve de contenido muy intenso, lleno de espacios sorprendentes y de personajes memorables que deambulan por el orden de lo mágico..., o quizás no tanto. Reflexiones, al fin y al cabo, sobre la naturaleza humana, que tienen varios niveles de lectura: el lineal, que refieren las propias historias; el existencial, que se adentra en la condición personal de cada quien; y el asombroso, que es el que se deja traslucir como realidad paralela, pero no por ello menos cierta que la propia de los personajes... y de los lectores.

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Sinopsis: ¿Y si el terrorisno no fuera una lucha armada que persigue unos fines políticos o sociales muy concretos, sino un negocio de ciertas élites?... ¿Y si el terrorismo fuera, además, una herramienta de los Estados para controlar a la población a través del pánico?... "Lemniscata", es la novela que trata este espinoso asunto, y lo hace, como han dicho algunos críticos sobre ella, con una exquisita literatura que consigue una imposible aleación de seda y acero.



Rhinoslider 1.05