Elegir El blog de Ángel Ruiz Cediel A mi aire

20 de marzo de 2017, por Ángel Ruiz Cediel

Elegir



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Ahora, que los pastores ocupan los palacios con su arrogancia…; ahora, que los héroes van en pantalón corto o que desde los escenarios del consumo hacen gorgoritos…; ahora, que los modelos sociales son ensalzados por su inmoralidad e ignorancia…; ahora, que los poderes se sirven de la Ciencia y los Medios de propaganda para controlar en su favor a los colectivos…; y ahora, que cada hombre se desarrolla en la más tenebrosa soledad en medio de un orden multitudinario y que ignora para qué ha nacido, tal vez sea el momento de cuestionarse si era éste el orden que con tanto afán persiguieron las sociedades como destino o el fruto de los ríos de dolor y sangre que tan copiosamente a lo largo de la Historia se han vertido. Es sabido que no se puede escapar cuando se desconoce que se está prisionero, y que lo primero para alcanzar la libertad es saber qué es ésta y cuál es su sentido. Con desatino e insistencia siempre el asno prefiere el confort de la cuadra, aunque también ello le suponga el palo, la carga y lo triste del pesebre, porque quien se enamoró de su penitencia y su cadena no podría comprender siquiera lo que la libertad le ofrece.

La libertad es mucho más que una palabra, va mucho más allá que la capacidad de obrar como se quiere: es la responsabilidad de crecer eligiendo no tanto lo placentero como lo correcto, y la de ser lo que se puede ser, multiplicando los talentos que al nacer se recibieron. Libertad es comprender el juego de la existencia, sin pánico al fracaso ni vanagloria hacia el éxito: el mérito, con paciencia, es ir abriendo las puertas de salida del laberinto, asomándose a dimensiones de los probables destinos que según el esfuerzo se pueden alcanzar. Quien decide entrar y quedarse en la dimensión de la futilidad, el placer por la comodidad o la intrascendencia, sin importar cuánto se extienda su existencia, nada vivirá, a no ser como la bestia que incluso en la antesala del matadero sólo busca aparearse o qué comer. Es importante saber para comprender este juego, que luego de nacer nada más se trae en el haber que una cosa segura, además de la duda de un defecto que combatir una virtud que perfeccionar, y es ello que un día se ha de morir porque para vivir se viene siempre con fecha de caducidad. El saldo en esa hora final tiene mucho que ver con la dimensión que durante los días de existencia se decidió ocupar, y con la osadía que se tuvo con cada una de las elecciones que se tomaron. Interpretar las notas del pentagrama de la vida es, al fin, lo que hace de cada quien un músico genial o nada más que un infeliz que sólo supo emitir ruidos y desafinos.

Se nace para elegir, en ocasiones, tantas veces como se respira. Parece mentira, pero una sola palabra o un acto mínimo, puede ser la clave que abre una puerta a un universo paralelo, y se entra en ese cuarto y se mira, y es como si la vida se desdoblara a horizontes insospechados, y si se permanece en ese espacio, los días cambian su sentido, empujando a quien se adentró a un destino que, despacio y con dolor, ofrece diferente resultado del que se hubiera obtenido por el otro camino. Se elige, y en esa elección se encuentra la razón profunda que varía un destino para mejor o peor, el cual exige su cuota de dolor, porque éste es el pago al barquero por cruzar a esa orilla y alcanzar la maravilla de la nueva dimensión, además de ser el motor de toda transformación. Con dolor se nace, y es por él que una criatura que fue un poco pez en el vientre en que se engendró comienza a respirar, librándose de la prisión de la inmovilidad para abrirse a horizontes de libertad. Con dolor se crece, y es con cada dolor que se paga al barquero por aprender a vivir, siendo el abono tan grande o tan pequeño por según y cómo se elige asumirlo. Con dolor se desarrolla la criatura, porque no hay aventura sin riesgo ni elección sin precio. Después de todo, al cielo no se sube en ascensor, sino andando y con fatiga, y es preciso pagar por cada paso que se da, porque nada es gratis, ni siquiera el pecado. De todo se aburre uno, hasta de pecar, si que es eso es continuado; por la misma razón la vida se vive elección a elección y paso a paso, y en ese itinerario la constancia representa las alas para alcanzar lo más alto, no ante los demás como ante sí mismo, y dar sentido al conjunto de los días de existencia.

El sentido de la vida, eso es seguro, no es vegetar. Es conocimiento elemental que lo que está inmóvil está muerto. Basta con mirar, ver lo que rodea como si fuera un espejo, porque la verdad para que lo sea en todas partes debe replicarse, siendo uno y lo otro imagen y reflejo. ¿El dolor?..., no es nada, sino una ocasión o una herramienta para ascender o descender, el precio que debe abonarse por la posibilidad de crecer, aunque se prefiera sufrir y negarse a elegir la oportunidad de salida que la vida nos ofrece para escapar del laberinto. Pero siempre hay que elegir, siempre, porque vivir es optar, siquiera sea señalando la falsa seguridad, como el asno, de continuar por el mismo camino. Tarde o temprano, andando el tiempo, si es que tiempo suficiente queda, la vida volverá a ofrecer lo mismo, con el mismo precio en dolor y con el mismo costo en espanto. El quebranto de la elección es el miedo al dolor que transforma, pero es una norma que ha de ser cumplida porque en la vida, para que el cambio permanezca, ha der ser abonada con sangre. Los otros cambios, las otras elecciones son solamente sensaciones, y por ello mismo, pasajeras, cosa de hoy o de un rato, como un propósito vano o como un imaginario camino que no va a ninguna parte, a no ser a la felicidad del asno. Sólo lo que duele y se asume como una oportunidad tiene la posibilidad de arraigar de una forma imperecedera. En ninguna era hubo para nadie elección sin riesgo ni crecimiento sin dolor; la razón, tal vez se halle en que no se nació para jugar, ni siquiera para gozar o para latir sin sentido, sino para decantarnos como ángeles divinos o fallidos.

Se nace como un libro en blanco en el que los actos y el aprendizaje van escribiendo el manual de funcionamiento con que se interpreta la realidad. En un momento, un pequeño cambio, un gusto, un placer, al niño le hace ver las cosas de otro modo —como una atracción por la belleza, la fascinación por la poesía o la emoción por el compromiso de construir un mundo mejor—, y si lo asume y lo integra como parte de su vida, esta elección le trasforma, le modifica y le muta de una criatura a otra que ya no puede ver las cosas igual que las veía. Cambia su cerebro y cambia su modo de interpretar la realidad, a imagen como lo cambia el lenguaje o el conocimiento y la sensibilidad de sus sentidos: no puede comprender el mundo igual quien nació viendo y perdió la vista, que quien nació ciego y en algún momento puede ver. En la vida hay muchas puertas que jalonan el camino: unas dan a dimensiones maravillosas y otras a infernales dimensiones, y entrar o no a las salas que hay tras ellas depende de cada quien, aunque siempre asumiendo que cada una de ellas implica un destino del mismo sentido que esa dimensión en la que irrumpió. Lo mejor, en todo caso, es saber que la vida es un juego de espejos que ni de lejos domina la casualidad: lo que se muestra con esplendor suele encerrar terribles miserias, y lo que hosco y difícil, inenarrable felicidad.

Elegir, pues, es el camino para alcanzar un destino de plenitud o sufrimiento. No se trata del momento, sino del más allá: suele suceder que lo que de entrada parece placentero, el paso del tiempo lo termina de develar como el mayor de los tormentos. Es preciso, pues, no solamente elegir, sino hacerlo bien y mirando lejos, porque quien se ocupa de su ahora solamente, es más que probable que de repente comprenda que eligió un infierno. El conocimiento en esto es una gran herramienta: lo bueno, como todo lo exquisito, cuesta, y no conviene olvidar que no hay gloria sin sufrimiento. Esforzarse por lo bueno, bien se ve, requiere mucho esfuerzo, negación y constancia, y en ese juego ir siempre un paso más allá es hacer gimnasia, aunque no del cuerpo, sino del alma. Lo que no cuesta, lo que no duele, lo que no exige siempre un poco más, no tiene valor, y será más tarde, acaso cuando no tenga remedio, cuando se comprenda que se tomó el camino equivocado. La cuestión es aprovechar la oportunidad: crecer duele, pero ese dolor es el pago que se hacer al barquero para cruzar de la orilla de la necedad de la muerte en vida, a la otra orilla de la trascendencia y la eternidad. Eso es libertad, porque cada quien elige con su propios actos y su actitud el margen que desea habitar: la del asno o la del ángel.

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Sinopsis: En la noche de los tiempos, según el Libro de Enoc, los Hijos de los Dioses, las Veinte Dinastías de los Vigilantes, viendo que las Hijas de los Hombres eran hermosas, las desearon para sí y se conjuraron para desobedecer a Dios y descender sobre la Tierra con el fin de tomarlas y hacerlas hijos. Por esta rebelión contra los designios Divinos y esta interferencia en la Creación, Dios castigó a aquellas Veinte Dinastías con el Infierno e hizo que las milicias divinas los expulsaran del Cielo para siempre. Y así lo hicieron con todos... menos con uno, Abaddona, el único diablo arrepentido porque comprendió el mal que había hecho y le suplicó perdón a Dios. Y Dios le perdonó, le devolvió su rango de trono y le permitió que regresara al Cielo; pero Abaddona no quiso hacerlo..., al menos hasta que devolviera a los hombres al estado de pureza del que les había privado, porque a causa de aquel acto, tal y como reza el Libro de Enoc en el capítulo 8:2, «Desde entonces creció mucho la impiedad, porque ellos (los hombres) tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas.»




Sinopsis¿Y si Apolyon, el Rey del Abismo que se menciona en Apocalipsis 9:11, no fuera un demonio, tal y como sugieren algunos exegetas, o el mismísimo Jesucristo, como suponen otros?... ¿Y si Nibiru, el mítico planeta del que afirmaban los sumerios que procedían los dioses que nos crearon, realmente existiera?... De ser así, Apolyon bien podría ser un meteorito o un escombro espacial que acompañara a ese errante sistema planetario que nos vista cíclicamente, y el cual podría estar en rumbo de colisión con la Tierra en su próximo acercamiento. En Tal caso, todo lo referido en ese capítulo 9 del Apocalipsis tendría un sentido prácticamente literal.



Sinopsis: Los seres humanos, por razones no comprendidas por la Ciencia, no pueden reproducirse. Un Mal que únicamente afecta a los humanos. En Lubitana, un pueblo próximo a Madrid, ha coincido este hecho con la llegada de un misterioso personaje, don Gilgamesh, a quien algunos le responsabilizan de ser el causante del Mal. Un hombre misterioso y con enorme poder que se ha librado de la cárcel cuando se le acusaron de haber perpetrado dos asesinatos el mismo día fue violada la Niña Sara, la hija autista de los Montoro. Una mujer que, a pesar de su condición, establece con don Gilgamesh una peculiar relación afectiva, y que, el mismo día que da a luz a su hija, la Pequeña Eva, fruto de aquella violación, muere, desatándose ese mismo día el Mal que impedirá que los hombres puedan perpetuarse y cuyo tiempo restante podrá ser medido ya por la edad de la recién nacida. Un historia no violenta, ni siquiera escatológica, que muestra cómo la sociedad se va contrayendo sobre sí misma a medida que la población se extingue, hasta que finalmente no quedan sino algunos seres que más tienen de homínidos salvajes que de humanos tal y como los conocemos, además de don Gilgamesh y la Pequeña Eva, para quien este parece tener previsto un destino primordial. Una historia en la que don Gilgamesh no envejece, quién sabe si porque él mismo no es un hombre.

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Sinopsis:
"Sangre azul (El Club)" es la novela conspiranoica por antonomasia. Una novela invaluable porque no narra cómo cierta élite nos maneja y controla, esquematizando las etapas que va cubriendo en la Historia y, lo que es más significativo, las que quedan por cubrir y con qué contenidos, que es decir qué nos espera y cuándo. Una novela que, usando la realidad incuestionable de los titulares de prensa y otros medios, y conduciéndonos de la mano de un prominente personaje de ficción (o quizás no tanto), conduce al lector por nuestro tiempo, permitiendo que él mismo compruebe cómo los sucesos que consideraba casuales o fruto del azar, han sido elaborados y puestos en escena por una inteligencia superior. La mayor de las conspiraciones, al descubierto.





Sinopsis: Salvador Montoro ha perdido al único ser que le quedaba vivo, su madre. Sin embargo, Fausta, cuñada del padre de Salvador, consigue que el patriarca de los Montoro le acoja en su casa, a pesar de que no le considera sino un bastardo. Aunque con un inicio de su relación muy negativo, el tiempo y la convivencia lograrán que se establezca entre el abuelo y el nieto un vínculo que derivará en un afecto sólido y entrañable que se extenderá ya por siempre. Ya como Montoro de pleno derecho, deberá el futuro patriarca de la casta, Salvador, demostrar su condición de germen de Dios o de semilla del diablo, así como los demás Montoro lo hicieron a lo largo de la Historia, y tendrá su oportunidad de hacerlo siendo aún muy joven, porque estalla la Guerra Civil y él, como toda su quinta, es movilizado, cayéndole en suerte, ya al final de la conflagración, el deber de conducir a una caravana de niños desde Madrid hasta Valencia, ya que la derrota final está próxima y nada queda que hacer por evitarla, salvo impedir que sucumban aquellos que en su bando consideran los más puros: los niños.
El amor y el odio, la paz y la guerra, y la fidelidad y la traición se dan cita en esta obra memorable, enfrentándose los personajes con su propia nauraleza a fin de demostrar su condición. Varias decenas de miles de lectores han hecho de esta novela todo un clásico de la literatura española contemporánea, ensalzándola como una de las obas más intensas y completas que se han escrito en la modernidad. Una novela verdaderamente intensa, rica, de una plástica exquisita y de una profundidad literaria que hará imposible que no te sientas identificado con los personajes, los escenarios y las emociones que en ella se explayan.





Sinopsis: "Dimensiones I", es una recopilación de mis cuentos y narraciones breves más heterogéneos. Diecisiete relatos que harán las delicias de los lectores, como así ha sucedido con los más de 25000 que ya han disfrutado de ellos. Una obra breve de contenido muy intenso, lleno de espacios sorprendentes y de personajes memorables que deambulan por el orden de lo mágico..., o quizás no tanto. Reflexiones, al fin y al cabo, sobre la naturaleza humana, que tienen varios niveles de lectura: el lineal, que refieren las propias historias; el existencial, que se adentra en la condición personal de cada quien; y el asombroso, que es el que se deja traslucir como realidad paralela, pero no por ello menos cierta que la propia de los personajes... y de los lectores.

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Sinopsis: ¿Y si el terrorisno no fuera una lucha armada que persigue unos fines políticos o sociales muy concretos, sino un negocio de ciertas élites?... ¿Y si el terrorismo fuera, además, una herramienta de los Estados para controlar a la población a través del pánico?... "Lemniscata", es la novela que trata este espinoso asunto, y lo hace, como han dicho algunos críticos sobre ella, con una exquisita literatura que consigue una imposible aleación de seda y acero.



Rhinoslider 1.05