ME CAGÜEN TO' Artículos de opinión para quienes se les acabó la paciencia con la corrupción política, social y moral

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ME CAGÜEN TO' - Última actualización: 27 de febrero de 2017

3 Novelas imprescincibles


No busques en mi obra solamente entretenimiento y cultura;
hazlo, también, con la información que jamás encontrarás en los diarios,
porque sólo como ficción pueden difundirse ciertas verdades.

Cuando los descontentos controlen el poder..., el poder controlará a los descontentos.

Nibiru ya está aquí, y precediéndole, sus ángeles anunciadores: Ajenjo y Apolión.

Cuando el terrorismo es un negocio para contolar las masas.




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Sinopsis: ¿Y si los descendientes de los hijos de los dioses que copularon con las hijas de los hombres en tiempos anteriores a Enoc aún estuvieran entre nosotros y fueran ellos los responsables de todos nuestros males?... Tal vez, todas las respuestas se hallen en el Bohemian Grove, y sea indispensable la participación del único demonio arrepentido, Abaddona, para combatirlos con puño de hierro.

Sinopsis: ¿Y si Apolyon, el Rey del Abismo que se menciona en Apocalipsis 9:11, no fuera un demonio?... ¿Y si Nibiru, el mítico planeta de los sumerios, realmente existiera?... De ser así, Apolyon podría ser un escombro espacial que acompañara a ese planeta en rumbo de colisión con la Tierra. En Tal caso, todo lo referido en ese capítulo 9 del Apocalipsis tendría un sentido prácticamente literal.

Sinopsis: ¿Y si el terrorisno no fuera una lucha armada de hombres que persiguen fines políticos sino una herramienta de los Estados para controlar a sus poblaciones a través del pánico?... "Lemniscata", es la novela que trata este espinoso asunto, y lo hace, como han dicho algunos críticos sobre ella, con una exquisita literatura que consigue una imposible aleación entre seda y acero.




Artículos

Conversaciones con Zita - Última actualización: 27 de febrero de 2017

Ausencias



Desde este solitario rincón es difícil sopesar cuántas veces se rompió el corazón por causa de los amores. En los estertores de la razón, el latido de la emoción se mide siempre en cicatrices, y muchos jirones de carne quedaron prendidos en las alambradas de otras almas y otros cuerpos, dejando en su lugar el dolor de un afecto desmallado que se enmascaró de recuerdo. A veces da la impresión de que se establece un vínculo irrompible entre quienes alguna vez se profesaron algún afecto, y el efecto más visible tal vez sea volver cada tanto a revivirlo, siquiera sea con geometría de añoranza. Una extraña danza en la que la cuestión es saber que recordar significa regresar al corazón y añoranza hacerlo al menos una vez por año, para sin engaño refugiarse con ellos en el rincón en que anida el silencio y repasar las páginas de la nostalgia de lo que pudo ser y no fue, no importa ya por qué o por qué no.

¿Qué fue de ti y de mí en todo este tiempo que ha transcurrido desde aquel entonces de arrullos y besos y promesas de amores eternos?... ¿Qué ángel nos hizo dueños de los sueños en un mañana con ventanas a idílicos paraísos, que de improviso nos expulsó de él con su espada de fuego y luego nos convirtió en rencorosos extraños?... Pasan los años, se suceden los días entre rutinarias cobardías y la edad con impiedad nos asalta con sus premuras de amuras vacías que enceguecidas se asoman a desiertos horizontes, arcontes resentidos de nuestro propio destino. Es el desatino, quizás, de no haber querido lo bastante, o tal vez el no haber considerado importante haber recibido el don de llenar el corazón con el prodigio, y entrar en litigio por lo absurdo o sinsentido, condenándonos a vivir sin percibir que estamos incompletos. Es un hecho que el cielo suele negar lo que no se puede sufragar siquiera sea con renuncias; lo que se anuncia con ello es que lo segundo, en este juego del mundo, nunca mereció premio, y me barrunto que algo tiene que ver el sacrificio, ese artificio que muchos se resisten a practicar porque ignoran que sacrificar es hacer sagrado lo que sin él sería indigno. Ya digo que no sé etiquetarlo con certezas porque el territorio del hombre es la incertidumbre; pero en esa lumbre comprendo que vamos yendo y venimos sin saber que lo hacemos, sino cuando ya hemos llegado adonde debíamos hacerlo... o cuando ya no tiene remedio lo perdido.

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Podemos, la CIA y la manipulación de la democracia



Que iba a nacer un partido político tras las acampadas de la Puerta del Sol de Madrid en aquellos días de 2011 era evidente, y así lo entendí nada más se produjo aquel aparentemente espontáneo brote de indignación ciudadana. La situación del país por causa de corrupción y por los abusos del poder era entonces tan insostenible como hoy, y quienes somos profundamente escépticos ante lo «espontáneo» y consideramos que en política no existe la casualidad, nos mantuvimos expectantes, aunque sospechando que allí había mucho más que gato encerrado. El Sistema era obvio que iba a jugar sus cartas ante la posibilidad de que un movimiento con tanto respaldo social triunfara, y me adelanté un poco a la jugada escribiendo «La estirpe de Abaddona» —obra que puedes encontrar en esta misma web—. El tiempo, siempre tozudo, ha venido a demostrar que aquella fantasía de la que nació Podemos fue toda una maniobra del Sistema, en la que no es difícil ver la mano quienes gobiernan las sociedades desde la sombra.

Recientemente tanto Oxfam como Credit Suisse han publicado sendos informes sobre la riqueza mundial, dejando ambos bien patente números tan impúdicos que es casi imposible considerarlos sin sentir profundas náuseas. Unos pocos —menos del 1% de la población— acumulan más recursos que el resto de la población mundial, llegándose a la paradoja de que media centena de ellos disponen de más recursos que la mitad más pobre de la población del planeta —unos 3600 millones de almas—, siendo que uno de cada nueve seres humanos pasa hambre y que 3,1 millones de niños menores de cinco años fallece cada año por esta causa. Todo un prodigio de la inmoralidad y todo un conflicto ético al que las sociedades nunca han sabido hacer frente. Sin embargo, todo sabemos que esos informes, por escandalosos que sean, esconden la verdad, y que los auténticos poderosos no figuran en ninguno de esos listados. Son la mano negra, los verdaderos poderosos. Desde las tinieblas del Bohemian Grove —como propongo en mi novela—, se organizan en concilios negros, de los cuales dimanan las instrucciones para los Illuminatti, clubes Bilderberg y otros, los cuales a su vez distribuyen las instrucciones a los Grupos G —G-8, G-20, etc.—, quienes a su vez lo hacen con otros grupos menores hasta que las instrucciones del Bohemian se aplican en el mundo.

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Hampaña



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Con gran despliegue mediático los tribunales juzgan unos pocos aunque significativos casos de corrupción política o económica, entretanto continúan impunes la inmensa mayoría de ellos; las sentencias de esos enjuiciamientos, sin embargo, tienen un efecto demoledor sobre la población: aquí no pasa nada. Efectivamente, no solamente no condenan con justicia lo que evidentemente ha sido una flagrante conducta delictiva, sino que a la vez nos enteramos de lo que fiscales (y tal vez jueces y testigos) han tenido que vivir, todo ello en la más tradicional línea gansteriana de las películas de la Mafia: delincuentes que entrar a las casas de los fiscales no a robar, sino a apropiarse de documentos, ordenadores o móviles…, cambios súbitos de los fiscales o los jueces que están siendo «poco sensibles» con los encausados…, justificaciones de esos sospechosos cambios por parte del ministro y hasta demonizaciones por parte de éste de aquéllos que lo denunciaron… En fin, que la impresión general es que el hampa está en el control de la situación y del país, y que de aquí en más solamente podemos esperar más de lo mismo, porque cuando no se detiene la corrupción, solamente se puede esperar que se multiplique.

Lo de la princesa tiene bemoles. Declarar inocente a quien forma parte de una sociedad delictiva y argüir que «no sabía» lo que firmaba…, en fin, forma parte de lo que solamente se puede interpretar como humor negro. El caso es que ahí está la sentencia para ignominia de todos, y además con unas argumentaciones que pueden ser calificadas de bochornosas. La única ventaja, si alguna vez logramos corregir esta situación degradante para la sociedad, es que tendremos por escrito una prueba de cargo. Lo mismo o parecida cosa que sucede con las Tarjetas Black, en las que las escasas condenas que hay más tienen de tirón de orejas sin consecuencias que de castigos, y casi lo mismo que está sucediendo con el enjuiciamiento a la cúpula catalana por motivos de corrupción, curiosa y sospechosamente coincidente con los escándalos de sus tendencias independentistas. Con esto último no quiero decir que no sean corruptos, sino incidir en la concatenación de sucesos y la «oportunidad» de que lo uno aparezca justo en el momento de parar/desacreditar lo otro, cual si los hechos fueran muy conocidos por el Poder pero los consintieran si no se desmadraran y fueran fieles a la «familia», apareciendo como delictivos o como castigo solamente cuando parecían que iban a fundar su propia «familia». Tal y como decía, en la mejor de las líneas de una película de hampones del cine, que al fin es de suponerse inspiradas en sucesos reales de cómo funciona la cosa en esas alturas del poder espurio.

Mala, muy mala cosa todo esto aunque ya se esperara en el meollo social una salida de este tipo que no ha defraudado las expectativas, porque al final lo que siente en las calles y en los círculos de comentarios sociales es que esto iba a ser como ha sido con un tinte de resignación que llena de vergüenza y desesperación las esperanzas ciudadanas. Y lo peor del caso es que llueve sobre mojado, no siendo estos casos sino otros más de los muchos que han saqueado las arcas y encumbrado a toda a una cohorte de facinerosos en las cúpulas del poder social, político y económico. Cientos, miles de casos desde aquel afamado «Caso Flick» con que se encentó este jamón de la corrupción, y que desde entonces nos ha conducido a una pérdida o robo de casi 4 billones de euros que se han perdido en bolsillos ajenos, con la compensación de unas poquísimas condenas y todas ellas, sospechosamente, en contra de «chivatos» o de quienes por salvarse quisieron «tirar de la manta». Una deriva que condujo, al alimón de los dos partidos políticos que se alternaban en el poder y que tienen más sospechosos o encausados en delitos de corrupción, a la modificación a trasmano de la Constitución con el afamado artículo 135, el cual convirtió a este país en un feudo de los acreedores y a los ciudadanos en ganadería de aquéllos por encima de los intereses del propio país.

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ME CAGÜEN TO’



«El mal avanza no porque los hombres sean cada vez más malos, sino porque los buenos no hacen nada por impedirlo.» Ésta es la razón por la que regreso a los artículos de opinión que hace ya algún tiempo dejé por el agotamiento que me suponía el luchar contra molinos; sin embargo, es imperioso hacer algo más que quejarse, y aquí estoy de regreso. Cargadas las baterías, vuelvo con toda la fuerza, rogándote, lector, que apoyes esta iniciativa haciendo algo más que leer lamentos: ponte en marcha tú también, porque o hacemos algo realmente importante entre todos los que estamos más que hartos de tanta corrupción política, social y moral, o los malos van a ganar la partida sin oposición alguna. Y, como introito, solamente una cosa más antes de entrar en materia: «Cuando los políticos temen al pueblo, hay libertad; cuando el pueblo teme a los políticos, hay tiranía», un aserto de Thomas Jefferson que se mantiene vigente hoy más que nunca. Sobre estos dos pilares pretendo apoyar mi retorno a este medio de expresión verdaderamente libre. Y si quieres participar con tu artículo, envíamelo y hazlo. La realidad, al fin, la construimos entre todos, aunque hoy, lamentablemente, los idiotas son mayoría, y ya se sabe que nada hay más peligroso en cualquier organización que un idiota con iniciativa. Sobre todo si además está en el gobierno.

Hay que hacer algo más que quejarse, como crear un verdadero y radical (de raíz) movimiento social que enderece o reconduzca la situación. Y si puede dársela la vuelta, mejor. No es tiempo de tonterías o de pánicos, porque la corrupción a todos los niveles ya se filtró desde la cúspide del Poder —donde comenzó hace milenios— a las últimas capas sociales y lo ha llenado todo de materia excrementicia. Y esto ha sucedido en todos los ámbitos de la vida, desde lo Político a lo Moral pasando por todo lo demás. Los niños, hoy, son adiestrados en valores perversos a través de esa PNL —Programación Neuro Lingüística— que es la televisión o la literatura infantil, teniendo cada vez menos espacio la inocencia. Y lo mismo sucede con los jóvenes, los maduros o los ancianos. Desde lo más perverso del Poder se han invertido los valores, entendiéndose hoy como bueno lo que no lo es, o como malo lo que son virtudes. El Mal, con mayúscula, está en el Poder, y se ha ido adaptando a las circunstancias para avanzar sin oposición, incluso travistiéndose de movimientos sociales para frenar o detener las quejas y desalentar así a quienes queremos cambiar o reconducir las cosas hacia la Justicia. El Poder, para lograrlo, se ha valido de todos los medios a su alcance, controlando tanto los Medios de Información como los de Educación, Entretenimiento y Cultura.

Decía Goëbbels que la propaganda consiste en emplear ciertas técnicas simples —porque el ciudadano medio es simple y aborrece lo complejo— que, usadas con gran insistencia, logran apropiarse de la voluntad de aquéllos a los que va destinada, de modo que ellos mismos se convirtieran voluntariamente en esclavos de las ideas que se promueven aunque sean falsas. Sus principios de la propganda son sencillos, se emplean hoy de forma masiva y son 11:
Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.

Dicho con otras palabras: el Poder actual, lo mismo que el nazi entonces, controla a los ciudadanos con técnicas absolutamente nazis, porque todo cuanto sucede en la actualidad puede y debe ser interpretado en base a una PNL masiva realizada desde estos criterios de Propaganda que estableció Goëbbels. Un Poder que tiene una estructura piramidal, en cuya cumbre apenas hay media docena de nombres, aunque tan poderosos e intocables que pueden crear y deponer gobiernos y gobernantes, paces o guerras o hacer que miles de millones de personas en todo el mundo no solamente piensen como ellos desean aunque sean mentiras, sino que éstos se convierten a su vez en esclavos vigilantes de su propio imperio de la mentira porque poseen todo lo necesario: los Medios de Comunicación. El 96% de los medios de comunicación del mundo están en manos de esa media docena de nombres (además de otros recursos como la Banca internacional, las farmacéuticas, las compañías de energía, etc.), de modo que a través de sus editoriales, cadenas de radio y televisión, prensa escrita y virtual e industria del entretenimiento (cine, teatro, música, videojuegos, informática y diversión) pueden no solamente crear estados de opinión social, sino convertir en virtudes mediante esas técnicas de propaganda las mayores aberraciones o en pecados aborrecibles las mayores virtudes. Ellos crean opinión y sensación, esculpen la verdad, eligen los divos sociales, edifican realidades paralelas y manejan el pensamiento mismo de las sociedades, insertándoles las informaciones y estados de ánimo que desean, como desean y cuando lo desean. Por esas mismas técnicas de propaganda y gracias a su infinito poder sobre cualquier cosa que pueda saber el ciudadano, controlan las voluntades individuales de tal modo que, en palabras de Goëbbels, han convertido a las sociedades en sus esclavas.

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Fáciles remedios para difíciles problemas



Cuando se aplican las mismas fórmulas a los mismos problemas, los resultados no pueden ser distintos a los que ya se obtuvieron en anteriores ocasiones. Esto si se aplica alguna fórmula, claro, porque en Política, para solucionar los problemas sociales no suele aplicarse ninguna más allá de subir los impuestos. Y en esas estamos. Después de buena parte del 2016 sin Gobierno —gracias a Dios Bendito por ello— volvemos a las andadas, y como siempre, nunca para bien, aunque ahora con algunas caras nuevas que en breve serán también viejos conocidos de ese pelotón de inútiles que nos saquea desde la capital de Política, Manguncia. Suelen afirmar los necios de la Política de quienes somos críticos con ellos, que solamente destruimos sin aportar nada, a menudo tildándonos de envidiosos, antisistemas o resentidos, y amparándose con simplezas semejantes prosiguen adelante con su locura legisladora, sirviendo siempre enajenadamente los intereses espurios de las grandes compañías, de los poderes en la sombra que han comprado sus almas o, en el mejor de los casos, apalancándose en el poder para darse la gran vida y, si es posible, embolsarse algunos dinerillos del Erario. Sobran ejemplos. Sin embargo, esto no es así, ni mucho menos, y en este artículo daré algunas recetas que solucionan grandes y serios problemas sociales sin que por ello sea necesario subir los impuestos, para que estos necios no puedan argüir que los críticos solamente destruimos sin aportar nada. Tomen buena nota, porque aplicándolas se puede bajar, y mucho, la presión contributiva.

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Yak 42, la paradoja de la patria



Nunca hubo una paradoja más acertada de qué es la patria para los políticos que la tragedia del Yak-42 que se estrelló en Trebisonda, Turquía, hace ya casi catorce años. No solamente el ministro el ministro responsable entonces, Federico Trillo, no fue sancionado y mucho menos inculpado siquiera en el proceso penal, sino que podría afirmarse que todo el Estado —en manos del PP— actuó al únísono como un hombre orquesta para dar carpetazo al asunto en el menor tiempo posible, así en lo judicial como en lo político, llegándose a «indultar» por el artículo 33 a los pocos condenados que hubo. Dicho en otras palabras: la patria pagó con humillaciones y bajezas las vidas de quienes la defendían. Esto es la patria: esto es España.

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Rhinoslider 1.05